
Prometes mucho con esas risas que ya casi no tienes idea ni de cuanto llovizna. Siempre tan promiscua ya no tienes ni idea de cuando todo termina. Prendes tu cigarro o tal vez habano, flotas como todo ser humano, bajo el agua quedamos todos ahogados. Que misteriosa seducción la del príncipe amor que por alguna extraña razón me entregó su amor. Le dijo adiós al dolor, NO MÁS TEMOR ! aquí sólo fluye el furor, de gritar como una condenada mi amor. Frotas la lámpara y todo se acaba, pero a la vez algo te llama, siempre a carcajadas, como demostrando estar acabada. Apiadate de mi, demostrame el vivir, enseñame a sonreír que todavía no conozco siquiera mi porvenir.


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